29 abril 2008

Autoengaño

Podría decir, como la canción de Calamaro: "no sé lo que quiero, pero sé lo que no quiero"...
Cuándo decir la verdad, cuándo decir mentiras? cuándo es recomendable no seguir por una situación que ya se enturbió? en qué momento parar? en qué momento decir NO?
Será la búsqueda? pero, búsqueda de qué?
Podría decirse que soy especialista en el autoengaño, soy mitómana por naturaleza... bueno, podría decirse que fui puliendo poco a poco esa cualidad y no sabría decir en qué momento la mentira se fusionó con lo cotidiano que ya no se puede safar lo uno de lo otro.
Es complicado, podría decirse que si.
El caso es que hacer reflexiones sobre el tema nomás me llevan a enredar todo, no puedo afrontar el problema de lleno, por qué, pues quién sabe; puedo decir que tengo un problema, como dijeron ayer en el programa Grey's Anatomy (que por cierto era repetido), pero además de aceptar que se tienen problemas, qué otra cosa hay que hacer, cuál es el siguiente paso?
Porque me he vuelto adicta a las relaciones inconvenientes? por qué empezar siempre desde el final? porqué?
Esta reflexión debería llmarse entre signos de interrogación, pero ya ves, estoy en un punto en el que hago énfasis en la edad, hago énfasis en la madurez, hago énfasis en los cuarenta y tantos años que tengo, las canas, los achaques y de todos modos sigo en las mismas; a qué se deberá?
Quiero cambiar, deveras, es un propósito silencioso que me he hecho a mi misma; tal vez el golpe de hace días tuvo la culpa, he reflexionado mucho y es en serio.

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