07 mayo 2008

FUMANDO ESPERO...


Aquí va una nueva colaboración digamos "a favor" de los pobres y desplazados fumadores que se han visto en la "penosa" necesidad de salir a las banquetas o a los balcones para poder fumarse un mísero cigarrillo.
Le agradezco a Adriana, mi hermana, el enviarme esta columna porque ella es fan del periódico milenio.com desde hace rato y siempre encuentra tips o anécdotas divertidas e interesantes.
Pero, antes que nada, repito, mis respetos para todo mundo (dijera mi amigo Jorge), principalmente los fumadores pasivos y el entorno en general, pero creo que habría que hacer una seria evaluación de hasta dónde llegan mis derecho y qué tanto afectan a los otros... en fin, aquí les va esta simpática columna publicada en el periódico Milenio, por Carolina Enríquez, este miércoles 7 de mayo de 2008.


Fumando espero

“Fumando espero al hombre que yo quiero”, reza el famoso tango y ¡he descubierto que es verdad! O sea, adiós a las blind dates, los gimnasios, los sitios match-web y clubs temáticos para encontrar pareja, lo de hoy es: ¡salir a fumar a la banqueta!
Los legisladores de la ALDF ni si quiera se imaginaban el mundo nuevo de posibilidades que se abrirían con su ley en contra de fumar en sitios cerrados, ¿o sí?
Explícome, la otra noche me fui a cenar con mi amiga Violetta Verdú, queríamos echar chal y ponernos al corriente de nuestras vidas personales. Pedimos unas bebidas y mi Violet que es adicta a la nicotina me dijo que saliéramos a fumar. Debo confesar que la acompañé con pocas ganas, “¡caray!, resulta que además de fumadora pasiva tengo que ser nany de esta viciosa”, pensaba mientras salía del local levando los brazos al cielo cual árabe, preguntándole al Creador por qué les daba ideas a los legisladores. Pues ahí estábamos charlando en la banqueta mientras mi amiga hacía aritos de humo (la mato), cuando de repente un guapísimo espécimen macho de la especie humana se acercó a pedirnos fuego y bajo ese pretexto comenzó la conversación. ¿El tema? Recordarles su progenitora a todos los diputados que votaron a favor de dicha ley.
Confieso que me da un poco de repeluz la gente que no tolera a los fumadores, esos hombres y mujeres que deciden no entablar una relación con otra persona por el simple hecho de que fuma, no son mi hit… sorry pero no entiendo cómo pueden descartar de golpe todas las cualidades de un ser humano sólo porque prende un cigarro, eso es algo muy loco, yo los veo con mucho sospechosísmo. No quiero entrar en controversias pero la verdadera intolerancia a los fumadores —sobre todo a las mujeres— es cuando alguien decide que no son dignos de su convivencia, aprecio o amor, nomás porque echan humo; el hecho de que no los dejen encender un cigarro en un lugar cerrado es pecata minuta en comparación con semejante discriminación. Pero como hay un Dios, ahora las personas que tienen más posibilidades de encontrar pareja son los fumadores, sólo tienen que encender un cigarrillo en el exilio de la acera, para que quizá su mirada se tope con otra que brilla bajo la llama del tabaco consumiéndose.

Carolina Enríquez

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