18 mayo 2008

¿En quién piensas cuando te haces el amor?

Esta noche me encontré esta columna enb el periódico milenio.com y a continuación la transcribo tal cual... plis disfrútenla.

¿En quién piensas cuando te haces el amor?
Domingo, 18 Mayo, 2008

"No te metas con la masturbación. Es hacerle el amor a alguien a quien yo quiero"
Woody Allen

NOTA IMPORTANTE AL SEÑOR DEL PUESTO DE PERIÓDICOS: Si mi madre llega hoy a pedirle un ejemplar de MILENIO, dígale que no tiene, que la rotativa se atoró y que por ningún motivo conseguirá un ejemplar. Hágame usted ese gran favor.
Yo, en Johnny Depp, o en el árabe de Lost, o en el amante que mejor se ha portado conmigo en memoria reciente.
¡Ay, ya! No se hagan... No se me pongan incómodos, en especial ustedes chicas. No carraspeen la garganta ni volteen a su alrededor para cerciorarse de que nadie las ve mientras leen esto. No se incorporen del asiento ni descrucen la pierna, no escondan el periódico como si fuera uno de esos libros monstruosos mordelones que salen en Harry Potter. N-o p-a-s-a n-a-d-a.
Me tomó muchos años sacar este tema del clóset de los tabúes (claro, que no es lo mismo "hablar" de algo que "ejercer" algo). Siendo honesta, la palabra en sí como que no me gusta; supongo que es la secuela de ese amargo recuerdo que tengo: la primera vez que la mencioné. Aquella noche que yo iba en primero de secundaria y la pronuncié inocentemente delante de mis padres. Cuando la dije, no recuerdo muy bien en qué contexto -creo que era un chiste que había contado una compañera del salón, unos años mayor que yo y que era "bien piruja" porque se había besado, a sus 13 años, con dos niños de la escuela. ¡Válgame Dios!- mi madre derramó el café y se enfureció. Se quitó una chancla y me la aventó tan fuerte que creo que sigue en órbita (la chancla, no mi madre), la última vez que supe de ella andaba merodeando por Lomas Verdes.
Mis padres me mandaron a mi recámara, y yo, con mi cara de what?, trataba de averiguar qué pecado había cometido. Me senté en la cama, prendí la tele y me puse a ver Pobrezas y riquezas (¿alguien se acuerda de ese programa?) mientras repasaba en mi cabeza, frase por frase, palabra por palabra para entender qué barbaridad había dicho. No tuve más remedio que esperar a que llegara mi jueza y progenitora a dictarme sentencia. Y después, como suele pasar con este tipo de anécdotas, no recuerdo qué pasó. Pero sí recuerdo que nunca me dieron una explicación de porque no merecía terminarme mis hot cakes.
No fue sino hasta unos cuantos años después que descubrí las mieles de aquella palabra que casi manda a mi mamá al diván. Vamos, no juzgo a mis padres, cada quien educa a sus hijos como cree que es lo correcto. Pero para cuando me cayó el veinte de por qué les había dado un síncope (¡imagínense, por favor, "la nena se lo hace"!), creí que era algo tan anormal, que lo borré de cualquier tema de conversación y pensamiento público durante aaaños.
Como suele pasar en todos los senderos de la vida, el tema tabú se fue diluyendo sutilmente hasta que terminó siendo un punto de charla absolutamente normal (con sus respectivas dosis de morbo, of course). Al menos, lo es entre las personas con las que acostumbro tener conversaciones más allá de "Buenos días, ¿qué tal la familia?" Ahora me doy cuenta que la gente habla de la masturbación con tal madurez, que sólo me hace pensar "qué tonta fui al creer que yo era la única que lo hacía". Y es que es algo natural y divertido, ¿a poco no? Me he percatado de que cada quien la llama como quiere, (Justine, por ejemplo, se refiere a ella como "hacerse pajas", en un absoluto homenaje a la madre patria. "Te traje el soundtrack de Swenney Todd para que te hagas pajas mientras lo oyes", me dijo un día)... bueno, hasta yo ya me animé a entrarle al amante de pilas que tanto temor me daba (¿se acuerdan? Yo decía que les tenía tirria porque sentía que daban toques, pero después de lo que le pasó a mi amiga Magdalena, descubrí que es más seguro un buen vibrador que un mal ginecólogo).
La maravilla de darnos placer solitos (y bueno, si estamos con un buen amante y ponemos el "manual", es súper satisfactorio; pero ésa es harina de otro costal) es que podemos disponer de nuestra imaginación sin andar al pendiente de cómo anda el otro, si ya nos desconcentramos, si algo nos sacó de ritmo...
Justo ahora que escribo este artículo estoy... ¡ah!, ¿verdad?: Estoy leyendo en internet todos los mitos que hay alrededor del tema. Dicen que
es una práctica más de hombres que de mujeres (falso), que cuando se tienen relaciones sexuales, la autoestimulación se olvida (¡falso!) y que las personas que la ejercen se aíslan socialmente (¡achis!, ¿de dónde sacaron eso?).
Justo ahorita me viene a la mente aquel día en que mi amiga Giovanna estaba comentando que en su país natal (Argentina), la mayoría de las casas tienen bidé. "¿Qué es bidé?", preguntó una personaja de esas extrañas, que se le adhieren a uno irremediablemente a la hora de la comida. Y luego de darle una breve explicación de qué era, yo pregunté inocentemente, "¿a poco la gente todavía los usa?". He aquí la hilarante respuesta de mi amiga: "Sí. Para masturbarse". Yo solté una sonora carcajada, al tiempo que nuestra acompañante puso cara de ofendida y el mesero nos derramaba una cerveza. ¡Ay, por favor! No es para tanto. Creo que hacerlo representa muchas ventajas. Y con la de aparatitos novedosos que venden para echarle una manita a la manita, bien vale la pena experimentar.
Ahora, con el permiso de ustedes, me voy, que tengo una cita con alguien a quien quiero mucho. Felices pasos.
taconescercanos@yahoo.com.mx

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